Lila el hada de los dientes
Había una vez una hada muy especial llamada Lila, quien se encargaba de recolectar los dientes de los niños cuando estos caían. Ella era la encargada de llevarlos al reino de las hadas y colocarlos en un hermoso cofre de cristal.
Un día, mientras Lila volaba por los cielos, notó que un pequeño niño había perdido un diente. Con gran alegría, ella se acercó al niño y le dijo:
- Hola pequeño, veo que has perdido un diente. ¿Me permites llevármelo para que lo guarde en el cofre de los dientes?
El niño asintió con la cabeza, un poco sorprendido por ver a una hada de verdad. Lila tomó el diente del niño con mucho cuidado y se alejó volando hacia el reino de las hadas.
Pero en el camino, una ráfaga de viento sopló con fuerza y Lila perdió el diente. Ella buscó por todas partes, pero no lograba encontrarlo. Desesperada, volvió al mundo de los humanos y se acercó al niño.
- Lo siento mucho, pequeño. He perdido tu diente en el camino y no puedo encontrarlo. ¿Podrías darme otro para llevar al cofre de los dientes?
El niño sonrió y le entregó otro de sus dientes. Lila lo tomó con mucha gratitud y se alejó volando hacia el reino de las hadas. Allí, colocó el diente en el cofre de cristal y se quedó pensando en la lección que había aprendido.
Comprendió que a veces las cosas no salen como uno espera, pero que siempre hay una solución. Además, entendió que la honestidad es importante y que es mejor decir la verdad en vez de tratar de engañar.
Desde entonces, Lila se convirtió en la hada de los dientes más honesta y querida de todas. Cada vez que un niño perdía un diente, ella se aseguraba de llevarlo al reino de las hadas con mucho cuidado y siempre decía la verdad.
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